
Y quedaste tú,
amor implacable,
cuando dios se desmoronó
en mis manos doloridas,
carcomido de silencio
y falto de existencia
que me ayudara a salir
de ese abismo de violencia.
amor implacable,
cuando dios se desmoronó
en mis manos doloridas,
carcomido de silencio
y falto de existencia
que me ayudara a salir
de ese abismo de violencia.
1 comment:
Excelente como siempre... Estoy aquí no sólo para leerte, también para desearte lo mejor en estas fiestas. Besos querido poeta.
Silvia Sáyago
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